Alimentación en perras durante la gestación y el servicio

embarazada

Es muy importante elegir un muy buen alimento balanceado durante la gestación ya que con el pasar del tiempo la hembra necesitará obtener una buena cantidad de energía y eso se logra ofreciéndole un alimento de una excelente calidad y densidad energética, ya que durante su último tercio de gestación y debido a la cantidad de cachorros que geste se verá impedida para comer grandes cantidades por el desplazamiento que el útero grávido ocasiona sobre las vísceras digestivas.
Proporcionarles a las perras preñadas una suplementación de Omega 3 durante toda la gestación tiene un impacto muy positivo en el futuro bienestar de la camada, uno de ellos, el DHA, posee una acción muy positiva sobre los aspectos cognitivos por que actúa a nivel del sistema nervioso central (SNC) de los cachorros. Por tal motivo ellos nacerán más activos, comenzarán más rápido a mamar, con lo que se disminuye la posibilidad del síndrome de enfriamiento y de las muertes perinatales.
Los Omegas también son de utilidad en la época en que se desea dar servicio ya que poseen un efecto beneficioso en la ovulación, al igual que otorgarles un buen alimento en este período para lograr los que se conoce como “flushing” de alimentación, muy conocido en cerdas. Consiste en dar alimentos de alta densidad energética durante dos semanas antes de entrar en celo con el fin de aumentar la tasa de ovulación y así logra más cachorros por camada.
El apetito de una perra preñada no cambia durante los dos primeros tercios de la gestación, como se suele inferir, solo cambiarán los niveles de consumo en el último tercio de la misma. No hace falta cambiar de un alimento para adultos a uno de cachorros, si el alimento ofrecido es de calidad y posee niveles energéticos, de proteínas y grasas adecuadas. Los alimentos de segmentos altos poseen todos los nutrientes necesarios como vitaminas y minerales que no deberán suplementarse salvo expresa indicación del Médico Veterinario de cabecera.
No suplementar nunca con calcio si la hembra consume un buen alimento balanceado, ya que se pueden calcificar los ligamentos interóseos de la cadera y terminar en un parto complicado o distósico ya que este ligamento (del canal duro del parto) no se distiende por esta calcificación que se ocasionó. El calcio además es naturalmente un depresor de las contracciones musculares y su exceso puede provocar inercia uterina al momento de parir y terminar en cesárea.
Otro problema ligado a la suplementación con calcio es que compite con el zinc en su absorción, lo que genera una carencia inducida de zinc y esto podrá ocasionar reabsorción fetal o enanismo.
El apetito se volverá un poco más voraz en el último tercio de la gestación ya que la necesidad de energía (kilocalorías) aumentará de acuerdo a la cantidad de cachorros gestantes. La hembra no debe estar gorda, esto dificulta el parto. No hay que olvidar que si la perra está acostumbrada a comer “a voluntad” ella sola regulará la ingesta a medida que lo necesite. Salvo en perras obesas o con tendencia a la obesidad es donde nosotros debemos dosificarles un poco más de alimento en su último tercio. Se aconseja llevar un registro escrito del peso desde el servicio y durante toda la gestación.
Como ya podemos inferir, la gestación y la nutrición están muy relacionados, solo hay que ocuparse de alimentar bien a la hembra siempre, y durante este periodo cumplir con los cuidados específicos que se detallan.

Dra. Sandra Rivadulla
Médica Veterinaria (UBA) – Master Internacional de Tecnología de los Alimentos (Universidad de Parma – Italia)