La nutrición y la dilatación / torsión gástrica canina
ampliada dilatacion

Por la Dra. Sandra Rivadulla – MV (UBA)

La dilatación gástrica aguda ocurre de manera primaria en perros de tórax profundo y en general en perros grandes o gigantes como Gran Danés, Setter Irlandés, Pastor Alemán, Boxer, entre otras. También en ciertos animales mestizos con estas características.

La edad en la mayoría de los casos varía entre los 4 y 7 años, aunque esto no es excluyente; la mortalidad puede ser del 50%, de allí la importancia de conocer cuáles son los factores que puede ocasionar dilatación o torsión gástrica y de qué manera podemos minimizar su aparición.

No siempre una dilatación gástrica va acompañada de una torsión gástrica, donde el cuadro se hace aún más complicado.

Para que se produzca la dilatación son necesarias dos condiciones:

  • Aerofagia (tragar aire por excesivos ladridos u otros motivos)
  • Fermentación bacteriana de alimento ingerido.

La dilatación gástrica puede desarrollarse con rapidez donde se provocan una cadena de eventos que promueve alteraciones anatomofisiológicas que originan un compromiso circulatorio al no poder producirse el retorno venoso adecuado por una compresión de la vena cava caudal, lo cual genera un estancamiento sanguíneo con acumulación de toxinas, metabolitos de desecho, etc. que llevan al animal una complicación metabólica seria.

Si la dilatación está acompañada de torsión gástrica, el cuadro es más complicado. Lo que ocurre en este caso, es que el bazo, ejerce peso y “empuja” del estómago, llevándoselo consigo y rotándolo sobre su propio eje. Dicha rotación puede ser de 90º o más, lo cual genera una falta de irrigación al estómago produciéndose así, con el pasar de las horas, la muerte de los tejidos de estos dos órganos.

Los síntomas advertidos por el propietario del animal son:

  • Distención abdominal.
  • Arcadas a repetición
  • Salivación excesiva
  • Dificultad para respirar
  • Mucosas rojas
  • Dificultad para incorporarse
  • Inconciencia

Antes de presentar éstos síntomas, puede haber habido una comida voluminosa minutos u horas antes del cuadro, bebida de agua de manera desmedida, ladridos o ejercicio físico intenso.

En caso de presentar los primeros síntomas, acudir rápidamente al Médico Veterinario ya que puede haber compromiso de la vida del animal en muy corto tiempo.

Como dato, el perro que ha tenido una dilatación gástrica suele repetir el cuadro.

¿Cómo podemos prevenir esta afección?

  • Dar de comer al animal “ad libitum” (si no son glotones y mantienen la autoregulación de su ingesta) o bien servir la ración diaria dividida en pequeñas porciones ( 4 a 6 veces al día)
  • Utilizar dietas superpremium ya que el volumen ingerido es más pequeño y poseen una mayor digestibilidad que el de dietas económicas.
  • Evitar el consumo desmedido de agua post ingesta.
  • No sacarlo a pasear o a hacer ejercicio luego de haber comido ya que el peso del alimento no digerido en el estómago podrá hacerlo rotar sobre su propio eje o bien estimular la aerofagia (tragar aire) al ladrar o al agitarse.
  • El plato donde se sirve el alimento deberá estar siempre elevado, a la altura del pecho/boca para impedir que coma muy rápido.

En caso de torsión gástrica existe una cirugía llamada gastropexia que consiste en fijar con grampas el estómago a la pared abdominal. Esto evita la torsión, pero no la dilatación gástrica, por lo que hay que considerar los cuidados arriba enunciados.

Hoy en algunos países se realiza gastropexia de manera preventiva en Pastores Alemanes para prevenir dichas afección

Es indispensable tener en cuenta que tipo de alimentos seleccionamos y cómo los suministramos para cuidar la salud de nuestros perros.